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Tras los dichos de Ravier, el dólar mayorista se mantuvo bajo presión, pero no superó los $1.500 +


El mercado cambiario sostuvo la presión este lunes y el dólar mayorista continúa cerca de perforar los $1.500, en una jornada atravesada por las repercusiones por las declaraciones del vocero presidencial, Adrián Ravier, sobre el futuro del tipo de cambio. A su vez, el mercado local siguió enfocado en el precio del petróleo y la llegada de Kristalina Georgieva a la Argentina.

El dólar oficial cotizó estable en los $1.497 para la venta a nivel mayorista, y se ubicó así a 22,9% del techo de la banda cambiaria (hoy en $1.839,93). El volumen operado en el segmento de contado fue de casi u$s596,6 millones.

En tanto, los contratos de futuros registraron incrementos de hasta el 0,1% en la jornada para los tramos de 2026. El mercado estima que el tipo de cambio mayorista se ubicará a $1.496,5 para fines de julio y en torno a $1.640 en diciembre. En total se operaron unos u$s1.181 millones.

En tanto, a nivel minorista el billete verde cerró a $1.520 para la venta en el Banco Nación (BNA), lo que implica que el dólar tarjeta alcanzó los $1.976 para compras internacionales. En tanto, según el relevo de entidades financieras que elabora el Banco Central (BCRA), el tipo de cambio promedió los $1.520,47 para la venta.

En el mercado paralelo, el dólar blue ganó terreno hasta los $1.560 para la venta, según un relevamiento de Ámbito en las cuevas de la city. Así alcanzó máximo nominal histórico y acumula una suba de $15 con respecto al pasado viernes.

En tanto, entre los financieros el dólar MEP se sostiene a $1.532,81 y el dólar contado con liquidación (CCL) retrocede 0,1% a $1.597,93.

La polémica por Ravier y la respuesta del Gobierno

La dinámica cambiaria del viernes estuvo atravesada por la controversia generada tras las declaraciones del vocero presidencial Ravier, quien sostuvo que un dólar de entre $1.700 y $1.800 «es una posibilidad».

Aunque desde el Ministerio de Economía evitaron pronunciarse oficialmente, desde la Casa Rosada buscaron desactivar la interpretación de que el Gobierno estuviera anticipando una devaluación.

El propio presidente Javier Milei salió a respaldar a Ravier durante su paso por la Exposición Rural. «Lo sacaron de contexto, no dijo eso», afirmó el mandatario, y agregó: «El dólar no va a ir a $1.800; si hace esa apuesta va a salir perdiendo«.

El mensaje buscó ratificar que la estrategia cambiaria no sufrió modificaciones y que el Gobierno mantiene como prioridad preservar la estabilidad del mercado de cambios.

Más allá de la polémica, las proyecciones privadas tampoco ubican al dólar en torno a los $1.800 antes de fin de año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA prevé un tipo de cambio mayorista de $1.673 para diciembre y cercano a los $1.805 dentro de los próximos doce meses.

En la misma línea, Gustavo Ber, economista de Estudio Ber, estimó que el Gobierno continuará administrando el tipo de cambio en línea con el proceso de desinflación.

«Creo que los $1.800 podrían alcanzarse más hacia el año próximo. En lo que resta del año estimo que el tipo de cambio se deslizaría a un ritmo similar al de la inflación, dado que el Gobierno buscaría preservar el objetivo de desinflación y, en ese sentido, resulta importante mantener la calma cambiaria», señaló. Su proyección ubica al dólar oficial cerca de los $1.650 hacia diciembre.

En paralelo, el mercado sigue asimilando la reciente mejora de la calificación soberana de la Argentina por parte de Moody’s, que elevó la nota desde Caa1 hasta B3 y cambió la perspectiva de estable a positiva, alineándose con las decisiones adoptadas previamente por Fitch Ratings y S&P Global Ratings.

Pese a las señales positivas en el frente local, el escenario internacional continúa siendo el principal foco de atención para los inversores.

La escalada del conflicto entre EEUU e Irán, las tensiones sobre el estrecho de Ormuz y el fuerte repunte del petróleo mantienen elevada la cautela sobre los activos emergentes.

Al mismo tiempo, las consultoras privadas destacan que la desaceleración de la inflación y las tasas reales positivas continúan favoreciendo el carry trade y sosteniendo el interés por los instrumentos en pesos, una dinámica que el Gobierno busca preservar mientras intenta consolidar la estabilidad cambiaria.

 

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