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Un tuitero libertario de 23 años fue nombrado subgerente de Nucleoeléctrica con sueldo de 13 millones

 

La reciente designación del tuitero de 23 años Ezequiel Acuña al frente de la subgerencia de Responsabilidad Social Empresaria de la empresa estatal Nucleoeléctrica ha provocado un fuerte rechazo en organismos científicos, técnicos y energéticos.

Con apenas 23 años, Acuña asumió como subgerente de Responsabilidad Social Empresaria de Nucleoeléctrica Argentina S.A., percibiendo un sueldo superior a los 13 millones de pesos.

La controversia no radica únicamente en su juventud, sino en su absoluta falta de trayectoria en el rubro. Acuña no cuenta con antecedentes reconocidos en:

Energía nuclear o física.

Ingeniería o gestión de reactores.

Combustibles o administración científica.

Hasta su desembarco en este puesto estratégico para el patrimonio energético nacional, su experiencia previa se limitaba a un cargo en la TV Pública.

Bronca dentro del sector nuclear

La llegada de Acuña cayó muy mal entre trabajadores, científicos e ingenieros que llevan décadas dentro del sistema nuclear argentino.

Muchos consideran que se trata de otro caso de militantes o dirigentes cercanos al oficialismo ubicados en puestos estratégicos sin contar con los conocimientos necesarios para ocuparlos.

El malestar aumentó todavía más después de algunas declaraciones y publicaciones del joven funcionario, que fueron interpretadas como un desprecio hacia profesionales que sostienen hace años una de las pocas áreas de alta tecnología que tiene Argentina.

Argentina es uno de los pocos países del mundo con capacidad para desarrollar tecnología nuclear propia.

El país produce combustibles nucleares, desarrolla reactores, fabrica radioisótopos para medicina, exporta tecnología y cuenta con profesionales altamente capacitados en distintas ramas de la actividad.

Por eso, dentro del sector consideran que no se trata de un cargo administrativo más, sino de una posición estratégica que debería estar ocupada por alguien con experiencia, formación y trayectoria comprobada.

La preocupación es que decisiones de este tipo terminen debilitando un área que tardó décadas en construirse y que hoy ya viene golpeada por recortes, renuncias y falta de inversión.

Mientras faltan fondos, sobran cargos políticos

La polémica también vuelve a poner sobre la mesa una crítica que se repite en distintas áreas del Estado: mientras se recortan presupuestos, se frenan proyectos y se pierden especialistas, siguen apareciendo cargos para dirigentes cercanos al poder.

Muchos trabajadores sostienen que no hay plata para laboratorios, salarios, investigación o equipamiento, pero sí para acomodar funcionarios sin experiencia en puestos clave.

Y esa combinación, para un sector tan sensible como el nuclear, puede tener consecuencias muy serias a futuro.

Conocido en X como @elpasante, es cofundador de La Derecha Diario y fundador de Madero Group, presentado como un “pulpo mediático” financiado con fondos públicos. Terminó el secundario en 2020, empezó Ciencias Políticas, la abandonó y actualmente cursa abogacía en la UADE. En su currículum se autodefine así: “En un mundo tan complejo e interconectado, a mi corta edad, logré adquirir los conocimientos y la capacitación suficiente para insertarme rápidamente en el mundo laboral”.

Su vínculo con el Estado arrancó en diciembre de 2023, cuando entró como asesor de planta transitoria en la Cámara de Diputados —legajo 803893—, en el bloque del diputado de La Libertad Avanza por Tierra del Fuego, Santiago Pauli. De ahí pasó a manejar las redes de Radio y Televisión Argentina (RTA), contratado por Eduardo González. Ese organismo ejecutó, desde fines de 2024, centenas de despidos en la TV Pública, Radio Nacional y Télam. Por ese cargo cobró más de diez millones y medio de pesos.

El nombramiento llegó en el peor momento para el sector nuclear. El ajuste del Gobierno discontinuó proyectos estratégicos como el reactor CAREM y el RA-10, y el área pierde físicos e ingenieros todos los días por los bajos salarios. En ese contexto, incorporar a un operador de redes sin ninguna experiencia técnica al frente de una subgerencia de una empresa que maneja centrales atómicas generó angustia y crispación en la comunidad científica.

Acuña solía denunciar en X a quienes cobraban «de la nuestra», señalando a funcionarios que vivían del Estado mientras criticaban el gasto público.

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